Nuevamente me encuentro solo
no hay nada más a mi lado,
ya no hay quien me escuche,
quien tan siquiera finja
comprendreme...
Mi única compañia es la soledad.
Tenía todo lo que pude pedir,
pero ¿A qué precio?
Como extrañaba la
libertadad de mi prisión...
Voy de regreso a ese viejo camino
de aspecto mortuorio, donde no existe
más que mi soledad...
jueves, 29 de enero de 2009
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